Entonces no eras tú, y ahora que lo sé por cierto no consigo sentir. Después de estos días donde todo eran emociones entrecortadas, contradictorias, emociones que lo llevaban todo hasta donde ni siquiera el corazón a veces podía alcanzarlas, ahora estoy vacío.
No siento nada.
Ya no pienso en ti, y se me hace extraño: es como si me faltara algo que en realidad tampoco sé muy bien qué era.
Yo siempre he pensado que las emociones pueden llevarse a papel, que pueden escucharse, hacerse forma y dibujarse en unos cuantos trazos. Por eso, ahora que trato de aprehender al vuelo mis verdaderos sentimientos no consigo encontrarlos. Ni siquiera puedo asegurar que era yo quien lloraba desesperadamente de ausencia hace apenas unas horas, cuando hasta respirar era un esfuerzo de suspiros continuados.
No puedo explicármelo. No lo entiendo, ni aquello de estos días ni este sentir de ahora. En todas partes leo que es casi imposible enamorarse desesperadamente de alguien a quien apenas has visto, de una imagen, un sueño o una promesa. Pero sucede.
Y ahora, cuando el corazón condenado al olvido busca una forma de dejar de sentir, un camino largo y sembrado de dolor a cada paso, ahora al fin no siento nada. No la echo de menos. No la necesito: ya no me importa volver a verla. Se fue, como tantas otras cosas en mi vida.
Sé que si mis amigos me escuchasen me dirían que no puede ser, que entonces no podía estar tan enamorado, que son tan imposibles aquello como esto, y me mirarán con ojos de recelo, pensando que estoy tan loco como siempre, o que algo debe ser mentira: mentira de ese amor que no era tal; mentira de este olvido repentino.
Bueno: son mis amigos, y a los amigos se les permite siempre casi todo. Yo les diré que lo entiendo tan poco como ellos, y ellos pensarán que en algún lugar debe haber algo que no les he contado.
Me vieron llorar, sí, así que entonces debe ser mentira lo de ahora: no he podido olvidar en unas pocas horas, tras una sola noche, como un simple deseo cumplido sin más. Un sinsentido como final de un sinsentido.
No es posible, lo sé. No puede ser posible, pero sucede así.
Podría pasar toda la vida buscando este porqué, pero ahora todo ha vuelto a su sitio. Todo está bien. Todo sigue en su lugar.
Y quién quiere explicaciones cuando ni siquiera sé qué pasará mañana.